Maradona y Caniggia. Pierre y Augusto.
Uno se llama Pierre Larrauri, el otro se llama Augusto Elías, juegan juntos de memoria. El primero sabe una enormidad con la pelota, el segundo es una bala rubia, los dos juegan como lo hacían Maradona y Caniggia, la gran diferencia es que son peruanos y... tienen once años. Ya me lo había comentado Jaime Noriega: "Tengo al nuevo Maradona"; me dije: "Uno más que cree que descubrió a un nuevo genio". Ahí no quedaba la cosa pues el ex presidente de Cristal se llenaba la boca diciendo: "Hace dupla con otro chibolo que es un delantero fabuloso". Yo seguía con la mía: "Puro floro el Pelao".
Me crucé con Wilmar Valencia y me contó que "en el Esther Grande de Bentín tienen a dos genios", ahí sí que me llamó la atención la visión de un forense que más parecía la de un hincha: "Ese chico Larrauri es distinto, juega como grande, para, engancha, amaga, pasa y define como si jugara desde hace diez años, ¡pero tiene once!".
Estos dos talentos están jugando en un campeonato organizado precisamente por el EGB y el Club Árabe Palestino ­Alianza Lima lleva una barra espectacular­, que se desarrolla los domingos en la Videna, entonces ante mi incredulidad le pregunté a Jomi Tirado, un amigo mío cuyo hijo está jugando en ese torneo por la Academia de Julinho, y él me dijo sin empacho: "Ese chiquito es un genio, no es normal, lo que hace no es de un niño". No contento con estas referencias, le pregunté a Manassero, cuyo equipo el Cristal La Molina también compite, y me contestó: "Con esos dos, la EGB roba y nos mata a todos".
Este campeonato experimental lo inauguraron hace dos semanas con el play de honor de Julio César Uribe, genial ex jugador conocido tanto por su talento como por su ego, que comentó: "Ese blanquito va a ser mejor que yo". Ahí sí dije: "O me están milongueando, o tengo que conocer al mesías".
Este domingo fui a la Videna y... ¡es cierto!, los que me conocen, o usted que me lee, saben que no regalo elogios así nada más. En los años que tengo viendo fútbol solo he podido reconocer ese talento en los videos de Maradona, Zidane o Ronaldinho cuando eran niños. No los estoy engañando, Pierre Larrauri y Augusto Elías son diferentes, tienen tantas cualidades que si las escribo usted pensará que estoy hablando de mi hijo o que alguien me esta pagando por hacerlo. Para colmo provienen de hogares bien constituidos, están bien alimentados y tienen tal valentía que no solo van para adelante con inmenso talento sino que también "meten taba". Como serán de buenos que a los padres ya se les han acercado empresarios para llevárselos a Europa. Sí, al Milán o al Real Madrid.
Creo que la obligación de todo periodista que lea esta nota es ir a ver a este par de niños prodigio. Si no me cree, amigo lector, vaya a la Videna este próximo domingo, no cuesta nada y podrá disfrutar de un par de niños ­especialmente Pierre­ tocados por Dios. Ojalá que la vida les permita crecer en el fútbol, si eso es posible, ellos dos y nueve más, nos llevan a un Mundial seguro.