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Los
dos son argentinos y ambos tienen problemas en plasmar sus ideas
en el juego colectivo, el par de estrategas manejan cuadros grandes
y no tienen crédito abierto con sus jugadores, directivos
e hinchada, tanto uno como el otro necesitan ganar imperativamente
no porque estén graves sino porque necesitan comenzar
a respirar tranquilos en un ambiente que les es esquivo; a Insua
y Bauza no les queda otra más que el triunfo. El empate
traería más incertidumbre.
Si comenzamos a mirar desde atrás, celestes y blanquiazules
no logran asegurar el cero, siempre se les marca y sus centrales
no dan garantías: Furios es duro, Soto es lento, Villalta
ha perdido agresividad, Mosquera no se acopla y Rodríguez
odia la izquierda de la zaga, en donde se encuentra condenado
ante una endeble ayuda de Torres o Zegarra. No es noticia que
Salas y Fernández no tengan proyección efectiva
mientras que Prado es más fuerte de media cancha para
adelante.
Ambas volante se encuentran decompensadas por lesiones como
en Alianza o por falta de creación como en Cristal,
de tal manera que sin considerar al fútbol como compartimentos
estancos creo que el partido lo definirá la escuadra que
grite gol antes que lograr aplausos por el juego colectivo, ya
que es más fácil afinar a un par en lo que a remates
francos se refiere, que buscar respuestas colectivas cuando el
resultado es innegociable.
El partido será de Carty, Fano, Astudillo, Waldir si
hace memoria, Domínguez o Figueroa, pues Bonnet esta
prácticamente descartado y dificulto que se desproteja
a Olcese o que aparezcan Mackenzie, Barros Schelloto y hasta
que Quinteros retome el ritmo o sorprenda a su ex equipo de un
pelotazo.
Si Bauza se decide a fortalecer su ataque zurdo con Moisella
o Soria, podrían aumentar las posibilidades de sorpresa
de Soto, que al estar lejos físicamente no rompe la línea
de la pelota como marca registrada de efectividad local, pues
está supeditado a lo que le ofrece Prado como variante
por derecha.
Apuesto por un partido muy abierto, más que por predisposición
táctica de los estrategas, por una carencia de solidez
en ambas plazas.
Los goleadores serán determinantes, habrán de capitalizar
las pocas virtudes hasta el momento expuestas o más bien
optimizar la tremenda cantidad de ventajas que han venido dando
esas zagas.
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