Perú, lunes 14 de marzo de 2005

 

Los dos son argentinos y ambos tienen problemas en plasmar sus ideas en el juego colectivo, el par de estrategas manejan cuadros grandes y no tienen crédito abierto con sus jugadores, directivos e hinchada, tanto uno como el otro necesitan ganar imperativamente no porque estén graves sino porque necesitan comenzar a respirar tranquilos en un ambiente que les es esquivo; a Insua y Bauza no les queda otra más que el triunfo. El empate traería más incertidumbre.
Si comenzamos a mirar desde atrás, celestes y blanquiazules no logran asegurar el cero, siempre se les marca y sus centrales no dan garantías: Furios es duro, Soto es lento, Villalta ha perdido agresividad, Mosquera no se acopla y Rodríguez odia la izquierda de la zaga, en donde se encuentra condenado ante una endeble ayuda de Torres o Zegarra. No es noticia que Salas y Fernández no tengan proyección efectiva mientras que Prado es más fuerte de media cancha para adelante.
Ambas volante se encuentran decompensadas por lesiones ­como en Alianza­ o por falta de creación ­como en Cristal­, de tal manera que sin considerar al fútbol como compartimentos estancos creo que el partido lo definirá la escuadra que grite gol antes que lograr aplausos por el juego colectivo, ya que es más fácil afinar a un par en lo que a remates francos se refiere, que buscar respuestas colectivas cuando el resultado es innegociable.
El partido será de Carty, Fano, Astudillo, Waldir ­si hace memoria­, Domínguez o Figueroa, pues Bonnet esta prácticamente descartado y dificulto que se desproteja a Olcese o que aparezcan Mackenzie, Barros Schelloto y hasta que Quinteros retome el ritmo o sorprenda a su ex equipo de un pelotazo.
Si Bauza se decide a fortalecer su ataque zurdo con Moisella o Soria, podrían aumentar las posibilidades de sorpresa de Soto, que al estar lejos físicamente no rompe la línea de la pelota como marca registrada de efectividad local, pues está supeditado a lo que le ofrece Prado como variante por derecha.
Apuesto por un partido muy abierto, más que por predisposición táctica de los estrategas, por una carencia de solidez en ambas plazas.
Los goleadores serán determinantes, habrán de capitalizar las pocas virtudes hasta el momento expuestas o más bien optimizar la tremenda cantidad de ventajas que han venido dando esas zagas.