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Nos
faltó suerte" y "casi lo logramos" son
dos de los argumentos más manidos y mediocres con los
que nuestra fauna futbolera trata de justificar su incapacidad
y limitaciones, especialmente cuando ve contrastada nuestra realidad
frente al nivel foráneo. Alianza Lima no pudo con Banfield
por las razones de siempre: no tiene ritmo internacional, le
falta biotipo, se permitió desconcentraciones y no tiene
un plantel de jerarquía que le dé variantes al
técnico de turno, se llame Insua, Costas o Autuori.
Mantener el trajín internacional no solo puede ser fruto
de una buena pretemporada, es también consecuencia de
la competición local en donde queda claro que jugadores
como el caudillo indiscutible Pepe Soto pueden no solo sobrevivir
sino también destacar; desgraciadamente para el back,
como para el luchador Salas o el cumplidor W. Fernández,
enfrentar a equipistas de mediano nivel argentino es tarea harto
complicada según se vio.
El mentado biotipo no solo tiene que ver con la estatura, son
también importantes la envergadura, el peso, la masa muscular
y la capacidad de recuperación en base a un buen trabajo
muscular; todo ello permite correr, picar, trabar, saltar y forcejear
cada jugada sea dividida o de juego regular, tal es
así que Bilos fue imparable por derecha y cada vez que
Cervera encaraba al empeñoso Furios, lo obligaba a acciones
heroicas. ¿Se puede recuperar y generar con una volante
compuesta por Jayo, Ciurlizza, Olcese y Barros Schelloto?, honestamente
creo que se pueden dar excepciones de jugadores bajos y livianos
eficientes, pero de ahí a juntar a varios con las mismas
características hay mucho riesgo.
Pese a lo expuesto, Alianza no hizo ningún papelón
en Argentina, simplemente jugo al máximo de sus posibilidades
y la realidad indica que eso es insuficiente. No es responsabilidad
de Insua no tener más recambio que el ligerísimo
e ingenuo Visa ¿recuerdan su nivel en el Sub-20?
o el veterano Waldir Sáenz, ello es parte de nuestras
limitaciones y no es nada nuevo regresar del exterior con resultados
adversos, el problema es que ya se hizo costumbre y los dirigentes
no son conscientes que la solución pasa por la autocrítica
y el trabajo serio a largo plazo.
Es cierto que todos lo años los aficionados sueñan
con una Libertadores exitosa de parte de sus equipos, es más
cierto aún que la historia no está de nuestra parte.
¿Quiénes son los responsables del cambio?, les
doy unas pistas: no son ustedes los aficionados, ni los que redactamos
estas páginas, tampoco los jugadores que son ulteriores
víctimas del proceso degenerativo del "julbo"
peruano.
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