Perú, martes 1 de marzo de 2005

 

Nos faltó suerte" y "casi lo logramos" son dos de los argumentos más manidos y mediocres con los que nuestra fauna futbolera trata de justificar su incapacidad y limitaciones, especialmente cuando ve contrastada nuestra realidad frente al nivel foráneo. Alianza Lima no pudo con Banfield por las razones de siempre: no tiene ritmo internacional, le falta biotipo, se permitió desconcentraciones y no tiene un plantel de jerarquía que le dé variantes al técnico de turno, se llame Insua, Costas o Autuori.
Mantener el trajín internacional no solo puede ser fruto de una buena pretemporada, es también consecuencia de la competición local en donde queda claro que jugadores como el caudillo indiscutible Pepe Soto pueden no solo sobrevivir sino también destacar; desgraciadamente para el back, como para el luchador Salas o el cumplidor W. Fernández, enfrentar a equipistas de mediano nivel argentino es tarea harto complicada según se vio.
El mentado biotipo no solo tiene que ver con la estatura, son también importantes la envergadura, el peso, la masa muscular y la capacidad de recuperación en base a un buen trabajo muscular; todo ello permite correr, picar, trabar, saltar y forcejear cada jugada ­sea dividida o de juego regular­, tal es así que Bilos fue imparable por derecha y cada vez que Cervera encaraba al empeñoso Furios, lo obligaba a acciones heroicas. ¿Se puede recuperar y generar con una volante compuesta por Jayo, Ciurlizza, Olcese y Barros Schelloto?, honestamente creo que se pueden dar excepciones de jugadores bajos y livianos eficientes, pero de ahí a juntar a varios con las mismas características hay mucho riesgo.
Pese a lo expuesto, Alianza no hizo ningún papelón en Argentina, simplemente jugo al máximo de sus posibilidades y la realidad indica que eso es insuficiente. No es responsabilidad de Insua no tener más recambio que el ligerísimo e ingenuo Visa ­¿recuerdan su nivel en el Sub-20?­ o el veterano Waldir Sáenz, ello es parte de nuestras limitaciones y no es nada nuevo regresar del exterior con resultados adversos, el problema es que ya se hizo costumbre y los dirigentes no son conscientes que la solución pasa por la autocrítica y el trabajo serio a largo plazo.
Es cierto que todos lo años los aficionados sueñan con una Libertadores exitosa de parte de sus equipos, es más cierto aún que la historia no está de nuestra parte. ¿Quiénes son los responsables del cambio?, les doy unas pistas: no son ustedes los aficionados, ni los que redactamos estas páginas, tampoco los jugadores que son ulteriores víctimas del proceso degenerativo del "julbo" peruano.