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Traición
a la identidad
La verdad es que Alianza es un fracaso porque traicionó
sus propios principios, sus ideales. Frustró todo un proceso
de cambio para apostar por un absurdo que fue contratar a jugadores
viejos, acabados, sin fútbol... y a un entrenador que
nunca se preocupó por conocer la idiosincrasia del club
al que llegaba.
El hincha aliancista tiene razón al pensar que el técnico
Ruben Insua debe estar loco. No hay otra explicación a
sus manejos de cambios y ensayos inadecuados en los partidos.
¿Cómo puede sacar a Olcese en el partido contra
Banfield cuando era el mejor jugador del campo? Nadie lo entiende.
Lo cierto es que Alianza volvió a fracasar en la Copa
Libertadores y a demostrar una ineptitud institucional para proyectarse
en torneos internacionales.
Ahora, la pregunta es, ¿a quién deben botar para
enmendar el rumbo? Lo sensato sería que toda la Comisión
de Fútbol, encabezada por el Luis Pizarro, se aparte o
la destituyan por haber decidido y avalado la contratación
de jugadores caros e inservibles. ¿"Cuchi" De
Souza? También se equivocó, pero si se va él,
¿quién se queda?
La llegada de Insua a Alianza fue descabellada porque nadie del
entorno dirigencial se preocupó por estudiar su perfil
y manejo de grupo y se centraron en su impresionate currículum.
A lo lejos se nota que el DT argentino es elitista e intelectual,
digamos que está para dirigir a equipos de otro estatus
como Cristal o Universitario y no a jugadores que necesitan,
aparte de manejo grupal, estímulo personal.
Ahora el tema futbolístico tiene que ver con la llegada
de jugadores que nunca aportaron al equipo. Los argentinos Barros
Schelotto, Furios y Astudillo jamás mostraron ser mejores
que Viza, "Waly Sánchez, González Vigil, Noriega
y Cruzado. ¿Y Mackenzie? Arribó mal parado por
haber sido contratado por la directiva. Además, los jales
nacionales (llámense Carty, Fano y Ubillús) tampoco
fueron solución para amalgamar un grupo ganador. Alianza
desde el inicio de la era Insua nunca jugó a nada, jamás
encontró una línea de juego que transmita confianza
a su hinchada que explotó la noche del martes de manera
irracional y absurda contra los futbolistas sin medir las consecuencias
de sus hechos.
Sin cambios, el futuro blanquiazul es incierto, pero para que
las enmiendas tengan coherencia deberían primero irse
los dirigentes, luego el entrenador y después los jugadores,
donde se incluyen a algunos consagrados o llamados caudillos
del club... Los parches no conducen a nada.
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